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Mostrando entradas de febrero, 2024

Deja vu

22 de diciembre de 1990. Mí ídolo de la infancia, el Pato Fillol, se retiraba a los 40 años, jugando para Vélez, en el Monumental. River necesitaba ganar para seguir en carrera por el título. Pero Ubaldo Matildo no lo dejó. El partido fue una catarata de ataques de River que, inexorablemente, terminaron en las manos del mejor arquero argentino de la historia. Si hasta un penal atajó. Ganaron los de Liniers dos a uno y el Millo no pudo ser campeón. Ese día aprendí la lección. El club debería estar por encima de todo. Y los jugadores son profesionales. La van a romper jugando para tu equipo. Pero si después juegan para otro, van a hacer lo posible para escupirte el asado. Por eso no entendí el amor incondicional y tanto apoyo ayer a Marcelo Barovero. Lo hicimos sentir cómodo, le permitimos que se agrande y convertimos al que hoy es un arquero del montón, en un arquerazo que atajó hasta las que iban afuera. Podría llegar a entender a los hinchas, y sobre todo a los más chicos (así como el...

Corazón caprichoso

14 de febrero. Día de los enamorados. Y todos los que amamos la banda roja que nos cruza el pecho teníamos la oportunidad de pasar un rato frente a la TV viendo a River Plate. Pero cuando se trata de fútbol o de amores, el destino suele ser caprichoso y hacer todo lo contrario a lo que a nosotros nos gustaría. Ya el rival no era el más adecuado para vivir la noche soñada. Atlético Tucumán nos viene dando disgustos seguido, por lo que sabíamos que no la íbamos a tener fácil. Y, de hecho, fueron ellos los que tomaron la iniciativa y nos atoraron en nuestro área durante varios minutos sin que pudiéramos salir. Para colmo, el DT había decidido darle descanso a los zagueros titulares y mandó a la cancha a Boselli (en lo que fue su debut como primer central) y Funes Morí. Y, aunque no jugaron mal, quedó muy claro que por el nivel que viene mostrando, hoy Paulo Díaz no puede faltar. Y menos en estos partidos chivos en los que el rival sale a hacer valer su localía. Ok, decíamos que el rival n...

Un trámite

Ayer River le ganó por 3 a 0 a Deportivo Riestra y se aseguró por una semana más ser puntero de su grupo. Pero antes de hablar del partido, estaría bueno hacer un par de salvedades. La primera es que al ser tantos equipos en primera, hay muchos que no tienen el nivel necesario. No descubro nada, pero siempre está bien aclararlo. La Copa de la Liga tiene un buen formato (salvo la injusta y mamarrachosa "fecha de los clásicos", de la que ya me explayé el torneo pasado), pero la cantidad de equipos le juega en contra. Para torneos donde "jueguen todos" ya está la Copa Argentina que, hoy por hoy, es mucho más emocionante y divertida. Y, por supuesto, también es más federal y "democrática". La Copa de la Liga, en cambio, es un invento de está dirigencia mediocre y temerosa, que no se anima a volver a los 20 equipos en primera y entonces no le dan las fechas para jugar un torneo largo anual de dos rondas como Dios manda. En el caso puntual de Riestra, yo no sé c...

Ayer tuve un sueño

Ayer tuve un sueño. Soñé que jugaba River, y que lo hacía de una manera que hacía rato que no se veía. La dupla Borja - Colidio se entendía a la perfección. Y a ellos se les sumaban el Nacho Fernández de su mejor época en River, Barco, los dos laterales y hasta a veces Aliendro. Los pases fluían con una simpleza y rapidez pocas veces vistas. Y las jugadas de gol eran la consecuencia natural de aquel buen juego. El arquerito de Vélez tapaba las dos primeras, pero no podía con la tercera y River empezaba a ganar a los 6 minutos de juego. Y tampoco podía con la tercera, ni con la cuarta o quinta. No sé, como en todo buen sueño las situaciones se sucedían y uno perdía la cuenta de cuántas veces había pateado al arco el equipo. Pero lo que si recuerdo es que el primer tiempo terminaba cuatro a cero. Pero Morfeo estaba laborioso, y entonces me mostró una historia completa. Porque además de soñar un partido perfecto en ataque, también pude ver el funcionamiento de una defensa que tapó todo lo...

Dos a cero y poco más

Philip Kotler, uno de los gurúes del marketing, define a la segmentación como el proceso de crear distintos productos para distintos grupos de consumidores. Así, cada segmento tendrá un producto "a su medida". Martín Demichelis no tiene la suerte de poder segmentar. El tiene un solo plantel y debe elegir los once para cada partido sin tener en cuenta lo que van a decir los hinchas. Pero, como en la hinchada si hay varios grupos distintos, están, por ejemplo, los que quieren que jueguen los pibes, los que quieren que traigan refuerzos, los que solo quieren ganar, los que piden un juego acorde a la historia del club, etc. Lo que quiero marcar con todo ésto es que no importa lo que haga el DT, alguien lo va a criticar. El problema es cuando son muchos más los descontentos que los que están de acuerdo. Pero en un club como River, a veces eso es inevitable. Dicho esto, veamos que pasó ayer frente a Barracas. Lo primero que salta a la vista es que el equipo ganó. Y lo hizo de visit...